NADA









CHAPTER UAN

La vida en el campo





…  …



…  … …  … …  …  …  …  … 



(…)



…  … …  … …  …  …  …  … 


…  


… ¡¡¡callen a esas malditas chicharras!!!!






Fin
(…)





_______________________________________________________________________







PRESENTACIÓN






            Bienvenidos sean todos a un intento de concentración. No hay nada que podamos ofrecer. Pero algunos destellos podrán intuirse.








(y aquí: música, títulos, nada que luego valga la pena recordar..)
















_______________________________________________________________________







PRÓLOGO





 Si, eso, mejor, ahora un prólogo



            Tal vez todo radique en que aquí[1] se sospecha que el autor, como sujeto irremplazable en sí mismo, e inimaginable como ser orgánico a la hora de las ideas escritas, no puede ‘hacer’ sin involucrarse por completo, ni podría involucrarse por completo en mucho que hacer. De ahí en más, la inconclusión, las limitaciones de la mente humana y toda esta ridícula parafernalia irrisoria llamada civilización, que para tan sólo tomar conciencia de ella, se requeriría de un esfuerzo enorme, de una mirada esencial ya invadida desde su consolidación por la misma aplicación del término ‘civilización’ y toda clase de círculos viciosos.
            La complejidad de estas frases poco felices, de hecho, no reflejan más que ineptitud. Y esta ineptitud es la que se pretende dejar a la vista a lo largo de lo que esto sea[2] para, a lo mejor, una vez expuesta, comenzar a resolverla… resolverla? Bueno, eso tampoco podrá determinarse aún. Al menos quizá reflejarla. O en algún modo, reflejar la imposibilidad del autor (hablo de mí) de la construcción del texto. Sería, entonces más bien, como un no-texto, o un texto que se niega a sí mismo, pero no sería acaso un lamento.
             Si es que hablar acerca de ‘nada’ por hojas y hojas tal vez pudiera parecerse a hablar de todo, siguiendo una idea bastante circular. Si es que hablar acerca de ‘nada’ sería hacer fluir diálogos internos que quizá no se empeñen en narrar algo determinado, no crear un hilo necesariamente, con algo de suerte podría tratarse de prestar atención lo menos posible a ideas determinadas para lograr una verdadera concentración de uno en sí mismo… tal vez esto sea más profundo, o tal vez sea lo más acotado y cerrado en sí mismo posible... Se dejará entonces esta dicotomía en pie para comenzar con las escrituras; se extendería así un amplio (¿habrá de ser amplio?) rango  de posibilidades… de imposibilidades… en fin… no se prometen conclusiones, aunque serían ideales, lo admito.


[1] Cuando digo ‘aquí’ me refiero a “estas hojas”
[2] Por supuesto, el compromiso con  un género, me suena por estos días inalcanzable.


_______________________________________________________________________







PRÓLOGO BIS o CAPÍTULO BEMOL[3]



            Aquí sería más o menos donde me justifico nuevamente por lo que vaya a seguir[4], intento advertir, tal vez, o buscar una idea, intento concentrarme, delimitar un camino para dentro de un par de hojas; ronda por mi cabeza la imposición de que los textos deben tener una idea rectora. Nuevamente, no hay nada que pueda garantizar. En un principio, sospecho que el cuerpo del texto se compondrá por algunos textos cliché[5] donde tal vez se intente conseguir un manojo de pistas a través de la visita desprevenida a un pequeño número de los lugares más comunes, utilizando patrones de sentimientos medios para llegar a una o dos ideas generales, al menos. O, si esto sonara demasiado pretencioso, podría exponer algunos de estos aleatoriamente, sin sistemas, sólo como lo que más fielmente son: pistas, signos, enigmas… para no romper entonces con la naturaleza misma de esta existencia indescifrable de la que forman parte. Y, sobre todas las cosas, porque creo que no podrían lograrse a partir de ellos enunciados que pudieran satisfacerme por largos períodos de tiempo, ni a mi solamente, ni a nadie que pudiera imaginar, ni tampoco a grandes multitudes sin mutar, porque de hecho, algo en desarrollo, podría no mutar? O bien los grupos o bien los significados de las palabras – o más honestamente, ambos – mutarían.  Tal vez por estas percepciones tan relativistas, esto ni siquiera pudiera llamarse texto, sino, con suerte, garabato, collage, mejunje, salpicón, revoltijo, desorden, alboroto... En fin, comienza a invadirme el pensamiento represor, centrado, y direccionado de que debería callar este intento de proceso creativo expuesto, tan abierto y tan caótico… Voy a proceder entonces a soltar la pluma ahora mismo, antes de perderme entre tanto diálogo, dialéctica, discusión y tener que considerar algún tipo de terapia psicológica o vaya uno a saber. No es el momento, ahora voy a dedicarme a servir a este despropósito que comencé, eso mismo. Me detengo aquí[6].






[3] Claro, por supuesto, el título es un disparate, una redundancia estúpida con una mezcla inaceptable de campos semánticos, se podría decir, pero aplicaría a mí parecer a este pedazo de escritura ya que no lo podría considerar capítulo aun y no se me ocurriría un título tampoco. Culpemos, si habríamos de culpar a alguien, a la insuficiencia de los esquemas y artefactos inventados por los hombres para clasificar a las ideas, para dividirlas en vez de conectarlas.
[4] A decir verdad, aun no debo tener más de quinientas palabras esbozadas para el desarrollo a esta altura.
[5] Es que dudo fuertemente de encontrar alguna beta de originalidad  en el caso de comprometerme con género..
[6] “Aquí” (…) “aquí” [comienzo y final del texto, para los desatentos] Ante todo: el estanque, la circularidad inevitable en un intento creativo, la repetición, reflejada inintencionadamente hasta en la construcción misma de este no-texto, como notan: seguimos sin movernos.

______________________________________________________________________




CAPÍTULO SEGUNDO


                                                                                      
NOTAS sobre sentirse especial[7], o testimonios de una locura incipiente[8]



            “Bienvenido[9] a mi mundo; si pudiera prestarte mis ojos, me los sacaría como bolitas de cristal, más aún, si pudiera prestarte mi alma… ahí podríamos realmente conectar. Sólo hay que imaginarlo para hacerlo real, focalizarse en que en verdad sucede. Esta sucediendo ahora mismo, de ahora en más…
            ¿Ves lo que veo? ¿Ves que a todo lo que veo, le encuentro mucho más que eso? ¿¡Dónde!? Todo alrededor, y por adentro también… sobre todo alrededor, y entre mis ojos y el objeto. Muchos murciélagos y cosas que me espantan. Creo que normalmente no las verías, si nos dieran de ver lo mismo. Lo sé porque hablé de esto con otras personas, porque no es la primera vez que intercambio opiniones. Pero no podría explicarlo bien tampoco, si es que vos nunca lo notaste. Si no notaste todo lo diferente que soy yo... Porque si yo solamente lo noto, parecería algo mío solamente. Eso mismo probaría que soy diferente, insisto, pero vos no lo entenderías y quiero que lo entiendas, es hora de que alguien ya lo entienda, o no me va a quedar más camino. Pero juro que son cosas que existen, y que si antes no existían, comienzan a existir cuando yo entro en escena. Como si estuvieran ahí esperando para revelarse con la persona que puede notarlas, para asustar y atormentar, pero sin ningún otro propósito… No encontré nadie (sé que los hay) que viera las cosas estas como las veo yo… pero alguien me vio verlas... alguien alguna vez lo notó, y no me lo informó por vergüenza, miedo, humillación… o… por misterio… sobre todo por misterio. Soy el misterio. Ahora creo que soy el misterio.”




[7] Sentimiento de ser especial = sentimiento que le da a uno la sensación de estar compuesto de pan, jamón, queso, lechuga y tomate.
[8] Principiante, amateur, liviana...
[9] Se da más de una bienvenida en el texto porque hablan en él varias voces asi como se prresume la pluralidad de personalidades dentro de un mismo lector. Se advierte en este momento al lector (o los lectores) por futuras y previas repeticiones a lo largo de estas líneas.
           
______________________________________________________________________





CAPÍTULO TERCERO



A penas notas sobre el sentimiento de ser espacial[10]
(breve, muy breve, como es sabido, se trata de un sentimiento de poca duración)



         “Como si acabara de aterrizar en una nave… bastante parecido. Todo me resulta extraño hoy mismo: las relaciones, las caras. Las distancias. Voy moviéndome como dentro de una cápsula, de la que me cuesta salir; no tengo suficientes energías, quizá podría intentar con un desayuno televisivo, rico en cereales y frutas. Ya estar respirando oxígeno a cada instante me cuesta, me duele, como a un recién nacido. Pretendo que no me afecta, intento disimularlo todo el tiempo, pero cada contacto humano me pincha, me desgarra, me incomoda. Por la calle, camino. Digo ‘hola’ el receptor dice ‘chau’, hablamos al mismo tiempo, no pisamos con frases huecas, nos detenemos ‘lindo día’, demás muletillas, todo tan ridículo y vacío, todo tan aporético que me inquieta. Las relaciones me resultan tan de mentira hoy mismo… Digo,  tanta convención: el saludo, la sonrisa, la primer cita, los padres el domingo… Todas estas cosas comunes, exageradamente comunes, rígidas, fosilizadas. Estos asuntos me están costando. Manejo sentimientos, contenidos, esencias, algunas de ellas son nuevas… y no tengo la capacidad de ordenarlas, de encajarlas en criterios socioculturales, coordenadas espaciotemporales.
            En este día, el mundo me queda pequeño, siento que pertenezco al espacio, como un rango de mayor amplitud que todo, y que en definitiva, podría englobar la idea de ser de otro mundo, de varios, de ninguno en absoluto, de simplemente ser, y sentirlo, sentir que a cada momento, estoy siendo.”




[10] Del espacio exterior.


______________________________________________________________________



PIDO DEL SUJETO NARRADOR
(Reflexión)



            A continuación, el momento en que el texto se vuelve particular (más aun), sicótico, esquizofrénico, y comienza a dialogar consigo mismo para auto-criticarse en las más de sus partes, auto-negarse como texto mismo[11], paradójicamente, a través del texto mismo y atrofiarse, mutilar de antemano todas ramificaciones de estilos que uno quisiera encontrarle o caminos y vuelos que pudieran ocurrírsele. A no volar, este es otro momento masoquista y autodestructivo de estas letras obstinadas:

            Ahora bien, el exceso de prólogos da la impresión de sacarle profesionalismo, si es que alguna vez se pretendió tal cosa, yo creo que no, pero en sí, en vez de algo parecido a la originalidad, más me parecería a mi como un error, inconexo y estúpido. Y no es solo esto, en lo que respecta a los capítulos mismos, así llamados al menos, pues considero que no llegan a ser capítulos siquiera sino notas algo pobres literariamente, y llenas de lugares comunes en contenido[12]. Y…  cómo obviarlo! por su parte, algo que me incomoda enormemente a cada momento que intento dejarme llevar, son algunas notas al pie y las aclaraciones filtradas de esa especie de narrador explicativo, presentador de circo, teatro, o vaya uno a saber que no me explico de dónde salió. La pluralidad se convierte por momentos en bullicio, multitud, confusión, heterogeneidad, y mal gusto, sobre todo – y creo que es lo que más me molesta – mal gusto. Declaro la guerra civil. Declaro la auto guerra sostenida de este no texto hasta el final, hasta el epílogo, hasta donde lleguemos, otra vez, si hemos de llegar hacia algún destino. Correrá sangre, correrá tinta, habrán de echarse a perder miles de palabras, inocentes y no tan inocentes, se derramarán por las alcantarillas húmedas, sombrías… allí habrán de perecer.

***

            Suficiente. Alguien por estas hojas debería recostarse para aclarar la mente. Tomar distancia nuevamente. La distancia, la frialdad, la templanza deberían entrar en acción, deberían decidir, recortar, limar impurezas, ordenar hacia alguna dirección, como ver la ruta desde arriba, delimitar el camino.

           
(Lo releo, ya ni releerlo quiero, me pierdo, olvido el propósito, el despropósito, sobre todo las fuerzas, las ideas se apelmazan…)


             De acuerdo, entonces decido[13] abandonar, decido abandonar algo que hace unas siete  páginas no puedo construir. Bien..! Ahora necesito descansar, voy a recostarme para aclarar la mente. Me envuelven ya las sábanas frescas, me acarician suavemente la piel, la ropa, me arremangan, me desabrochan. Me cubro hasta la cabeza, comienzo a sumergirme. Los pensamientos van y vienen, doy una vuelta, estiro las extremidades – se  me va de nuevo, vuelve otro – me  contraigo, ahora miro un poco para atrás, al costado,  me masajeo el cráneo, la sangre comienza su ebullición. Me hundo, suspiro, no logro despejarme. Oleadas de cosas que no quiero pensar me atrapan, las quiero dejar ir, no puedo, me revuelco, me hundo más y más, tiro de la sábana hasta sumergirme…mis manos están frías, me refriego los ojos que hierven de tan frenéticas imágenes mentales que no llegan a procesar, intento aplastarlas ,no las alcanzo. Quiero amasarlas, es inútil, van a la velocidad de la luz… concentración! Otro llamado desesperado. Urgente.













[11] ¿Dije “texto”? No, no es así. Usted no está leyendo esto siquiera, esto no está pasando, se trata de un no-texto que se escribe como por inercia inmotivadamente, sin direcciones ni propósitos, sólo se expande en una línea de tiempo no lineal, como la vida misma.
[12] Admito que esto había sido previsto, pero sigue sin agradarme, casi me repugna.
[13] ¿Decido? ¿primera persona? Nuevamente aquí se descombinan varias voces, comienza un cocoliche desordenado e inepto, de niño o de inepto que no sabe narrar manteniendo un tiempo y/o persona. Una vez más queda a la luz la ineptitud de esto mismo en lo que andamos (usted y yo) perdiendo el tiempo.

______________________________________________________________________






CAPÍTULO SOBRE LO QUE HABRÍA DE SUBYACER[14]



Breve resumen[15]:

 
           A continuación un acto de rendición se dejará entrever. Ha sucedido recientemente la sumisión parcial, en algún sentido, de este autoinsuficiente sujeto hablante. Otros ojos, otra mente acaba de echarnos una mirada. No hablo de un desprendimiento de mi personalidad ni mucho menos de un maestro o guía a mi socorro. Hablo de algo tan sencillo como  de otro individuo, lector, apto. Este, por un momento[16] tomo poder sobre estas palabras, las leyó las intento comprender, leer; leer lo que él habrá leído en ellas. Pienso que ellas pudieran haber cambiado tal vez algunos de sus aspectos para encajar en su mente, sé muy bien pueden ser traicioneras por momentos. Admito también haberlas entregado cuasi despreocupadamente, tal vez ya comenzaban a pesarme… esto es lo que seguiré reflexionado... si es que vale la pena, si es que algo subyace a este texto autodestructivo que no quiere morir…  confío sabrán distinguir… De facto, he aquí lo acontecido, lo aconteciente-conciente… qué sé yo!



            Tal vez no sabría cómo comenzar ni de qué manera escribirlo. Supongo que hay muy buenos y reconocidos autores (los hay, he tenido el placer de hojear alguno y de seguro cualquiera de ustedes podría pensar en más de un nombre) que de golpe narran encuentros con otros de su tipo, describen conversaciones que realmente tuvieron mezclando realidad y ficción, a modo de novela, cuento fantástico, metaforizan, adornan; pero, aunque todos sospechemos que las deben de mostrar miles y miles de veces más interesantes de lo que en verdad debieron haber sido, es innegable la belleza de la composición. Como buenos literatos, juegan, se convierten en aquel alfil negro lustroso que componía aquella apasionante partida de ajedrez que seguramente se desarrollaba al momento en que mantenían la charla en cuestión. En la escena beberían, tal vez fumarían, escucharían una orquesta, por qué no, de jazz, y comentarían títulos, autores, técnicas, artes, etcétera .
             Pues aquí no hubo nada de eso.  Será que si hubiese habído algo de eso, dudaría de si merecería la moestia de ser narrado. O será que hay que admitir  que a veces la necesidad de un texto (qué digo, de un no-texto, en este caso) trae – sin  quererlo – a la vida toda clase de escoria chatarrosa, imprescindible para la formación de este, pero carente de todo encanto, como han de serlo un sustantivo de lo más común, generosamente llamado “sujeto creativo” “mentor” y un mal contenido, o un vacío más que nada, que es todo lo que un autor poco interesante y sin razón de ser podría en última instancia “lograr”.
            El asunto a compartir (con suerte, a desarrollar) sería lo que a penas una pizca  de visión externa  logrado: traerme nuevamente hacia estas líneas… pensaba si habrían sido celos ante otros ojos, posesión, estímulo o entusiasmo. O nada de eso en absoluto, sino que utilizaba a un sujeto del afuera para justificarme por mi propia voluntad retomar esta dificultad constante a cada renglón, o si el sentimiento de esto simplemente me utiliza a mí, como antes mencionaba. Cuestión que, momentos antes de este acontecimiento, pensaba que sólo podría continuar en caso de realmente atrapar en mi mente al menos un contenido que plasmar, o mas bien de comenzar a dar pistas. El temor de cada nueva línea por trazar se debería tal vez a esta obligación que sentía pisar mis talones, todo esto de la temática; hablar de qué, escribir sobre, acerca de… Si desprevenidamente dejar entrever  un verdadero significado (cuál habría de ser? Creería yo en estas cosas?), un significado sumamente profundo a través de historias simples a modo de sabio, o si crear una novela tan llena de idas y vueltas, oraciones sumamente elípticas rebosantes de un amplio vocabulario, paisajes redundantes, o vaya uno a saber qué clase de masturbación intelectual demostrativa de la brillantez del autor al entrelazar millones de detalles a los que el apasionado lector habría de estar atento. Así, me  fatigaba un tanto esta inquietud de determinar de una vez por todas qué sería verdaderamente lo que habría de subyacer[17] a estas hojas, lo que realmente dirían. Creo, todavía, jamás llegar a encontrarlo, que lo dicho (y, en este particular caso, si alguien pudiera alguna vez encontrarlo, definirlo) será siempre un accidente. Parecería ser tan malditamente conciente de la incompetencia que pesa sobre mis palabras, sobre todas en sí, en cada letra… que habría inhabilitado mis supuestas capacidades intelectuales en pos de una supuesta honestidad que aún no llegaría a entender. Todo esto no haría más que desembocar en la mismísima duda de la expresión. Me veo luchando y aventurándome entre términos que no domino con el objetivo de una expresión fiel e ideal de no sé qué y que ni siquiera sabría dónde buscar, ni como luce, de qué manera identificarla, ni a la forma, ni al contenido, ni al conjunto, que imagino, debería ser bien homogéneo e inseparable como para satisfacerme. Es más, de eso mismo se trata: temo identificarla. Temería atrozmente que pudiera llegar a ser tan acotada e identificable. Me apenaría sólo poder descubrir eso, de mucho más no me creería capaz de lograr que las ideas entren en casilleros nominales, y de ser capaz, sentiría asco al intentar aplastarlas bajo cualquier tipo de nomenclatura, sé que no podría.
            Voy describiendo ahora cada construcción y deconstrucción, intentando definir el momento, el hilo, poco a poco. Se torna repetitivo, sigue siendo todo tan huidizo… como granos de arena… inútiles, inmotivados, monótonos granos de arena…
             


[14]  Mis agradecimientos hacia A. quien ni siquiera debió haber imaginado algo así.
[15]  Débame usted ahora, señor lector, la comodidad que le brindo de esta manera con la presente introducción, que le permitirá a usted saber de qué se trata (... ¿es que siquiera yo lo sé?) le ahorro así la incomodidad que podría producirle el embarcarse en lo desconocido. U ódieme, mejor aún, por privarlo de sus ilusiones ¡qué voy a hacer! Es que, asumámoslo con alteza,  las ilusiones son inútiles.
[16]  Nadie podría apoderarse de ellas por más tiempo, si alguien lo hiciera, hasta podrían dejar de ser ellas mismas en absoluto, tal vez hasta por rebeldía, pero lo cierto es que ya ni mías las considero, pero justamente entonces muchísimo menos de alguno de ustedes.
[17]  Ésta es la palabrita en cuestión, que no vino de mí. Pero lo que sospeché al toparme con ella fue que lo único que en verdad subyace es la idea latente de que debe subyacer algo. Decepcionante ¿no? Seguramente aquí la “mente creativa” es la ultima en notarlo. Iremos viendo entonces si es que la idea del deber ser podrá en definitiva terminar por inventar al ser, si aquí la idea precedería a la esencia…podría ser un camino. Prometo* tenerlo en cuenta.
……….
*me daría miedo que pudieran llegar a creer en mis promesas.





______________________________________________________________________




CAPÍTULO QUINTO



Sobre el encantamiento[18]



            “Sucedió que nos demoramos juntos un momento en la vida por error de los planetas, o por equivocación de los dos, como un breve hechizo ineludible. De los costados de tu cara bonita, y por encima de ella también, nacían como rayos dulces bucles de sol. Se giraban entre naranjas y marrón dorado unos a otros, se abrazaban torcidos entre sí, no queriendo caer rectos, tan de lleno al vacío. Enmarcaba tu rostro todo este melodrama solar que te reflejaba una luz de especial, de tan especial… ¡Y qué podía hacer yo! Si vos eras el sol mismo y yo, con mi luna tan oscura y helada…”


***

            Esto no continúa. No hay acción posterior, sino más que desvarío. Algo es dado, al momento es quitado, eso es todo. No se sabe aprovechar, si se prolonga es puro accidente, es pura inercia. En definitiva siempre llega todo hasta ahí. Hasta ahí nomás. Le falta siempre un escalón para realizarse a todo, para que sea casi perfecto, por lo menos,  para prometer remotamente algo parecido a la perfección. Es que tal vez sea asi como más lo preferimos: “casi perfecto“. Mis exigencias nunca fueron tan estrictas tampoco, nunca del todo estrictas, sino más bien flexibles, intentando ajustarse a cada nueva situación. Pero incluso hasta cada vez que cambiaba de meta, en seguida se veía demasiado lejos, apuesto que se identifican.
            El entusiasmo no sirve, no podría afirmar realmente si es que personalmente lo había intentado, como se dice, con todas las letras… pero nunca vi que cambie algo, nunca lo creí capaz, y como ejemplos me alcanzan los fracasos de tanto entusiasta que termina por conformista en el mundo. Ni vale la pena intentarlo. Los resultados se me hacen miserables y jamás de otra manera. Todo tan “potencial” Todo siempre con la posibilidad remota de desarrollarse pero nunca con la chispa suficiente.  No se trata de asuntos personales, siendo buen observador, todo alrededor: puro estatismo, pura expectativa; la expectativa tan larga que duerme, la espera cotidiana de esas coordenadas justas que crean lo extraordinario. Y finalmente, lo más frustrante: el  olvido, el instante, la insignificancia de lo extraordinario. Se espera tanto el fenómeno y luego casi ni se lo puede mencionar… el completo estímulo ni siquiera es tópico de la gente sino el tipo de cosas que quedan en la cabeza haciendo ruido, apagándose, confundiéndose con lo irreal, como un hechizo. ¿Valdría la pena? ¿Acaso podrían compartirse las experiencias fenoménicas?
            Este es otro capítulo que no existe, que no debería existir ni considerarse. Otra mentira, otro engaño… ¡y cuán lejos se puede seguir! Y todas esas vidas tan armadas que vemos no son más que mentiras explotadas, mentiras exprimidas hasta sus últimas gotas, hechas ‘realidad’ y los ánimos que nos acompañen, que sean buenos! Pero en estas letras no se va a permitir generosidad alguna para con las mentiras tan infames, o las ilusiones de éter. Es que aquí no se soportan, no se aguantan más, y si buscando una verdadera causa este texto se vuelve sobre sí mismo en puro ruido, entonces, déjenme aclararles, que no va a  ser  más que muchos otros que pretenden una idea, que pretenden una sola, que cierre, todos esos textos y todas esas canciones, todas esas vidas… pues entonces que sea exponente de su propio reflejo, resentimientos a parte.









[18]  Y es que la misma palabra lo advierte: como canto de sirena, mitad canto, mitad miento.


______________________________________________________________________





CAPÍTULO SOBRE LOS PAJARITOS



Pío!

Píiio pío!

Pío pío-pío


Pío-pío pío pi-pío piiii


Pí-Pí- Píiiiooo  pío pío-pío píiio píiiii

Pío-pío pío pi-pío piiii pi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío !!!

Pío-pío pío pi-pío piiii pi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío pi-pío piiii pío pío pío- pío pío pío pi-pío piiii. Pí-Pí- Píiiiooo  pío pío-pío píiio píiiii pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío!!! Píiio pío pi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío -pío pío pi-pío piiii pi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío. Pí-Pí- Píiiiooo  pío pío-pío píiio píiiii pi  pi-pío piiii. Pío-pío pío pi-pío piiii cpi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío pi-pío piiii pío pío pío Pío-pío pío pi-pío piiii pi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío pi-pío piiii pío pío pío pi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío pi-pío piiii pío pío píopi pi pi pi  pi-pío piiii pío pío pío- pío pi-pío piiii pío pío pío Pí-Pí- Píiiiooo  pío pío-pío píiio píiiiiooooooooo[19]




¡Ah! Sí, claro, ¡la concentración![20]






[19] Ruido, confusión ( sería entones capítulo sobre la bandada como sujeto colectivo, aburrido y homogéneo…  aplastante siempre, ¡el tumulto resulta con tan poco que decir! ¡Dios mío qué difícil no acotar! ¡Qué difícil aquietar este bullicio interno!)
[20] Opuesto a distracción.

_______________________________________________________________________







CAPÍTULO SIETE


NOTAS…  generales,
(Lista des-cuidadosamente confeccionada acerca de asuntos que, igual que muchos otros, verdaderamente poco importan…)[21]



Sobre la cotidianeidad:
“… Se me ocurre en este momento, lo siguiente: No hay que reprimir la cotidianeidad. No se debería tener vergüenza de andar dejando restos de humanidad desparramados por el día a día…llamémoslo desorden.”

Sobre los gestos
“… La gente tendría que mirarse más al espejo cuando habla en serio. Hablar en serio y mirarse al espejo. Discutir mirándose al espejo no debería generar gestos poco creíbles, tal vez, gente más amable.”

Sobre los conejos
“… Los conejos no tienen gestos. O siempre el mismo. Personalmente, siempre se me hace de susto y antipatía.”

Sobre los textos
“… Las miles de cosas que no merecen ser escritas y sin embargo lo están. Y viceversa.”

Sobre la viceversa
“ … Sobre todo, viceversa…”






[21] Aquí de nuevo este asunto circular. Hablar de todo o no hablar de nada, simplemente hablar. Y tal vez todo este cuestionamiento sea no más que otra de miles de maneras de perder el tiempo ,sí, pero más abierta, menos mentirosa


_______________________________________________________________________








CAP…
































… Fin?
_______________________________________________________________________



CAPÍTULO BONUS TRACK





fragmento de metafísica textual



El texto se escribía en lenguas incomprensibles. De algunas partes del mundo personajes poco importantes decían comprenderlo, pretendían auto adjudicárselo. En términos reales esto era absolutamente imposible, pero los términos los venían fantaseando desde hacía tiempo ya.
El texto se escribía, digo porque los autores cambiaban de tiempo en tiempo sin conciencia del uso vacío que este hacía de ellos. Si hubiéramos sacado la fe de los autores a tiempo, hubiéramos entonces comprendido que las palabras se retroalimentaban unas a otras y estallaban en miles de argumentos con la simple acción mecánica del grafito contra un papel o tal vez otros métodos que el texto mismo utilizaba a través de vacíos supuestos autores para por fin llegar a materializarse.
Pero quien hubiera imaginado en aquel entonces que todos estos escritores no tenían el verdadero control sobre las letras. Porque la imaginación justamente, estaba relegada a las mentes de ellos, y el resto suponía que con ellos debía fascinarse por un lado y en los hechos dados por sabidos simplemente confiar. Ahora, desenmascaradas estas creencias, la confianza se había vuelto tan frágil que el relativismo y la paranoia se habían apoderado de estas débiles mentes.
Las lenguas eran sólo comprensibles en apariencia, a la luz de distintos cristales empañados de absurdas pretensiones de color, insensatas en el fondo. El fondo se encontraba muchísimo más lejos de lo que se pensaba, o mejor dicho, en una dirección precisamente oblicua y determinada desde el comienzo por leyes demasiado amplias de abarcar desde tan diversas periferias. El único estudioso que había anticipado algo de esta índole había acabado en suicidio motivado por el desprecio unificado de sus contemporáneos. Y aunque luego algunos grupos de investigadores de la más diversas áreas habían querido recuperar partes de sus datos y bocetos, todo intento de recopilación había resultado un fracaso rotundo. Las pruebas de cómo estas palabras se iban apareciendo y argumentando, seguía tan alejada d la vislumbre d los pueblos como lo había estado desde el principio.
A esta altura de las épocas, el texto, mejor dicho, la existencia de este mismo había pasado a carácter de mito. Se planteaban las posibilidades de autosugestiones colectivas, alucinaciones masivas, creencias sectarias, pero en simultáneo, por miles de otros rincones, las palabras y las letras seguían explayándose a través de mentes tan ordinarias y corrientes como las de aquellos que las negaban...